Juan López
Por Juan López
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reitera su provocación contra la República Dominicana (RD) mediante un impertinente comunicado publicado el pasado 6 de febrero, cuyo contenido y objetivos estamos compelidos a rechazar con unidad y firmeza patrióticas.
La CIDH, en dicho comunicado, arremete contra la política y el protocolo sobre la inmigración masiva de haitianos indocumentados, considerando que en la RD “se dispensan malos tratos y se violan los derechos humanos con tratamientos racistas”, evidenciando que están opinando mediante informaciones falseadas, interesadas y totalmente de espaldas a la realidad.
Ante la compleja e histórica crisis haitiana, ha sido reiterativa la parcializada e imprudente actitud de la CIDH y otros organismos internacionales contra la RD. Al respecto, el 3 de diciembre de 2017 publicamos nuestra reflexión “Tres en uno: CIDH–JCE–Elecciones en Honduras”, que contiene los siguientes párrafos:
“Es un secreto a voces la manifiesta animadversión que se anida en la CIDH contra la RD a propósito de la inmigración haitiana y del supuesto ‘maltrato’ que dispensan los dominicanos a la diáspora haitiana en RD, en base a lo cual se nos acusa arbitrariamente y pretenden emitir sentencia sancionadora contra la RD por ‘propiciar maltrato, discriminación racial y la existencia de apátridas contra nacionales de la vecina República de Haití’.
“La última jugarreta la pusieron en marcha mediante provocadoras acciones: a) el antipatriótico acto que montaron varias ONG con un grupo de nacionales haitianos el pasado 18 de noviembre frente al Altar de la Patria, creando condiciones adecuadas para la b) ‘visita de investigación’ que, tres días después, realizaría en la RD una comisión de la CIDH para fundamentar su preelaborada sentencia condenatoria por ‘la existencia de apátridas, discriminación racial estructural y maltrato a los haitianos que residen en RD’.
“Evidenciados los objetivos de la CIDH, se impone actuar con respuestas categóricas, consecuentes y, a la vez, prudentes. El gobierno tiene que definir una política y estrategias sobre esta recurrente situación y el pueblo dominicano, a través de sus organizaciones representativas, debe estar atento para monitorear el chantaje, las hostilidades y provocadoras actitudes de la CIDH…
“¡Basta ya de tantas majaderías contra la RD! Levantemos con firmeza los principios duartianos para mantener a la RD como un país democrático, libre, independiente y con disfrute a plenitud de la soberanía nacional.” (Termina esa cita).
Ante otra embestida contra la RD de la ONU, el 24-3-2024 publicamos otra reflexión titulada “Unidad nacional contra presiones de la ONU”, en la cual se encuentran estos párrafos:
“Hoy, más que nunca, los líderes de los diferentes partidos, de las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno nacional están obligados a deponer diferencias político-ideológicas y actitudes sectarias para gestionar, a la mayor brevedad, una sólida unidad nacional que les permita enfrentar, resistir y vencer las presiones y propósitos que contra la RD pretenden implementar la ONU, CARICOM, CIDH, EE. UU., UE, Canadá, OEA y varios organismos internacionales para, supuestamente, encontrar ‘soluciones a las gravísimas crisis’ que azotan a la vecina República de Haití…
“La ONU, recientemente, a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos y de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha declarado una ofensiva pública e internacional contra la RD, reiterando las siguientes solicitudes:
“…Dada la crisis humanitaria y de derechos humanos a la que se enfrenta Haití, la RD debe detener las deportaciones de ilegales e indocumentados haitianos y también redoblar esfuerzos para prevenir la xenofobia, la discriminación y las formas conexas de intolerancia basadas en el origen nacional, racial o étnico, ante las condiciones de los inmigrantes haitianos.” (Termina esta cita).
También, el 8-9-2024 nos sentimos en el deber de publicar esta otra reflexión titulada “Firmeza patriótica ante chantaje de Amnistía Internacional”, en la que se leen estos párrafos:
“Las constantes presiones y chantajes que varios organismos internacionales (ACNUR, AI, ONU, CIDH), EE. UU. y algunos países de la UE están ejerciendo contra la RD como consecuencia de las graves e históricas crisis económica, social, política y migratoria que desde hace varias décadas padece la vecina República de Haití quedaron en franca evidencia la pasada semana con las coincidentes declaraciones de Amnistía Internacional, un ‘sorpresivo’ informe del Departamento de Estado de EE. UU. y la ‘diplomática visita’ que nos dispensó el secretario de Estado norteamericano, Mr. Antony Blinken:
“Todos ellos empujan y presionan en una misma dirección y objetivo: acorralar a la RD para que acepte sin chistar la masiva migración haitiana, cualesquiera que sean sus condiciones, con o sin documentos, aunque sea en violación de la Constitución y leyes dominicanas.”
“Todos ellos coinciden en pretender imponer que la RD asuma más compromisos, acciones solidarias y acepte a miles de haitianos indocumentados, incluyendo un infausto ‘centro de refugiados…’” (Termina esta cita).
Queda evidenciado que esta decisión que ahora asumió la CIDH no es nueva. Es una vulgar y abusiva reiteración que pretende imponer a la RD sus criterios unilaterales, interesados y malsanos para, supuestamente, resolver los problemas que las élites políticas, empresariales e intelectuales haitianas son incapaces de solucionar, al igual que la comunidad internacional, que anida sus “esfuerzos y esperanzas” en que la RD cargue, de una u otra forma, con la compleja e histórica crisis de Haití; razones más que suficientes para que, hoy más que nunca:
¡Rechacemos con unidad y firmeza patrióticas las provocaciones de la CIDH!
15 de febrero de 2026.