Los Defensores

Constitucionalidad y Revolución en el Caribe: Fidel Castro y Juan Bosch ante la ruptura del orden constitucional y la oposición de Estados Unidos

Fidel Castro y Juan Bosch


Por Ramón Santana


Resumen

Este artículo analiza comparativamente los procesos encabezados por Fidel Castro en Cuba (1953-1959) y Juan Bosch en la República Dominicana (1963-1965), destacando un elemento estructural común: ambos movimientos emergieron como respuesta a la ruptura del orden constitucional vigente. Se examina cómo sus programas iniciales se fundamentaron en constituciones sociales avanzadas —la Constitución de Cuba de 1940 y la Constitución dominicana de 1963— y cómo, paradójicamente, Estados Unidos adoptó posiciones de oposición activa frente a ambos procesos, aun cuando estos invocaban principios republicanos y constitucionales.

 

Introducción

La historiografía caribeña suele analizar la Revolución cubana y la Revolución de Abril dominicana desde categorías ideológicas o geopolíticas. Sin embargo, un examen más atento revela que ambos procesos se legitimaron originalmente como movimientos de restauración constitucional frente a golpes de Estado que quebraron el orden republicano.


La paradoja histórica radica en que Estados Unidos, potencia que históricamente ha invocado la defensa de la democracia constitucional en el hemisferio, terminó oponiéndose a ambos proyectos.

Fidel Castro y la Constitución de 1940

El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista interrumpió el orden constitucional cubano mediante un golpe de Estado que dejó sin efecto la Constitución de 1940. En La Historia me Absolverá (1953), Fidel Castro construyó su defensa jurídica sobre la ilegitimidad de ese acto.

Castro afirmó:

“Nosotros no somos enemigos de la Constitución; somos enemigos de quienes la han violado.”

En el mismo alegato expuso el programa que habría aplicado de haber triunfado el movimiento:

“El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo.”

Estos seis puntos eran coherentes con el espíritu social de la Constitución de 1940, que reconocía la función social de la propiedad y establecía amplias garantías laborales.

En 1953, el discurso de Fidel no se presentaba como socialista. Se articulaba como constitucionalista, republicano y nacional. El giro socialista se produciría en 1961, tras la escalada del conflicto con Estados Unidos.

Juan Bosch y la Constitución dominicana de 1963

En la República Dominicana, Juan Bosch asumió la presidencia en febrero de 1963 tras elecciones libres. La Constitución promulgada en abril de ese año estableció derechos sociales avanzados, subordinación militar al poder civil y limitaciones a privilegios económicos tradicionales.

En su discurso de toma de posesión, Bosch declaró:

“La Constitución que hoy entra en vigencia no es un instrumento contra nadie; es un instrumento para garantizar los derechos del pueblo dominicano.”

Tras su derrocamiento el 25 de septiembre de 1963, Bosch sostuvo:

“El golpe de Estado no fue contra Juan Bosch; fue contra la Constitución.”

La Revolución de Abril de 1965 se organizó explícitamente bajo la consigna de restituir el orden constitucional interrumpido.


 

 

La oposición de Estados Unidos: una paradoja hemisférica

En Cuba, aunque Washington reconoció inicialmente al gobierno revolucionario en 1959, la administración de Dwight D. Eisenhower aprobó en marzo de 1960 un plan encubierto para derrocar al gobierno cubano. Bajo la presidencia de John F. Kennedy se ejecutó la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961.

En la República Dominicana, en abril de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson ordenó la intervención militar estadounidense para impedir el triunfo del movimiento constitucionalista que buscaba restituir a Bosch.

En ambos casos, la política estadounidense priorizó la contención ideológica en el marco de la Guerra Fría sobre el respaldo a procesos que invocaban la restauración constitucional.

Comparación estructural

 

Gráfico: RS


Conclusión

Tanto Fidel Castro en 1953 como Juan Bosch en 1963 articularon sus proyectos iniciales como defensa de constituciones progresistas quebradas por la fuerza. En ambos casos, la legitimidad política se ancló en la restauración de la soberanía popular expresada constitucionalmente.

La oposición de Estados Unidos a ambos procesos revela una tensión estructural en la política hemisférica: la primacía de la estabilidad geopolítica y la contención ideológica por encima del respeto estricto al orden constitucional interno.


La experiencia caribeña muestra que la defensa de constituciones sociales avanzadas puede, en determinados contextos internacionales, ser percibida como amenaza estratégica.

Bibliografía básica orientativa

Castro, Fidel. La Historia me Absolverá. La Habana, 1954. Bosch, Juan. Discursos políticos (1963-1965).

Bosch, Juan. De Cristobal Colon a Fidel Castro: El Caribe frontera imperial (1969). Ramonet, Ignacio. Fidel Castro: Biografia a dos voces (2006).

Pérez, Louis A. Jr. Cuba: Between Reform and Revolution(2014).

Gleijeses, Piero. The Dominican Crisis (1978). Schlesinger, Arthur. A Thousand Days (2002).