González López
Los cambios en el regímen chavista de Venezuela siguen en marcha a poco más de tres meses de la “Operación Resolución Absoluta”, que decapitó la dictadura.
Ahora, bajo el mandato de la presidente suplente, Delcy Rodríguez, se produce la destitución de Vladimir Padrino López, pieza clave en el entorno del poder de Nicolás Maduro, como ministro de Defensa, y es reeplazado por el mayor general Gustavo González López.
González López era jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y comandante de la Guardia de Honor Presidencial de Rodríguez, y en esa condición compartió con el director de la CIA, John Ratcliffe, en su reciente visita al país suramerericano, de cuyo encuentro existe una foto que puede condensar la transformación de esa nación.
The Wall Street Journal reveló que la CIA reclutó desde agosto de 2025 a un informante dentro del círculo íntimo de Maduro, dato clave para localizarlo antes del operativo del 3 de enero; las fuentes no identificaron a esa persona, aunque la rapidez con que González López fue nombrado horas después y su protagonismo como interlocutor de Ratcliffe no pasaron desapercibidos.
El 6 de enero de 2026, tres días después de la captura de Maduro por fuerzas especiales estadounidenses en Fuerte Tiuna, Rodríguez lo designó al frente de la DGCIM y la Guardia de Honor Presidencial. Diez días más tarde se reunió en Caracas con el propio Ratcliffe, según fuentes del gobierno estadounidense. La agenda incluyó cooperación en inteligencia y el compromiso de que Venezuela dejara de funcionar como refugio para narcotraficantes.
Trayectoria anterior
Gustavo González López cuenta con una amplia experiencia en inteligencia y fue objeto de sanciones estadounidenses por su papel en la represión de las protestas callejeras de 2014. Desde el 6 de enero, cuando Rodríguez reorganizó su equipo de seguridad, se ha desempeñado como comandante general de la guardia de honor presidencial y jefe de la temida agencia de contrainteligencia militar.
En 2006, Hugo Chávez lo designó director del Metro de Caracas, primer signo de su integración al círculo de poder. Luego volvió al escalafón militar para comandar la Quinta División de Infantería de la Selva, dirigió la Milicia Bolivariana desde 2011, y asumió la dirección del SEBIN en febrero de 2014, en plena ola de protestas que dejó decenas de muertos y al opositor Leopoldo López encarcelado.
Al frente del SEBIN, González López acumuló denuncias por torturas, detenciones arbitrarias y violaciones a los derechos humanos que derivaron en sanciones internacionales.
En 2015, el gobierno de Barack Obama fue el primero en traducir esos señalamientos en sanciones. Maduro lo ascendió a ministro del Interior, Justicia y Paz, declarando que lo nombraba “con el premio del Imperio americano”.
En 2017, Canadá se sumó por su papel en la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Un año después,
La primera caída llegó en octubre de 2018, tras la muerte en custodia del concejal opositor Fernando Albán Salazar en el SEBIN, calificada de asesinato por organismos internacionales. González López fue apartado del cargo.
Reapareció en mayo de 2019 tras la deserción del director Manuel Ricardo Cristopher Figuera durante el alzamiento del 30 de abril. Maduro lo restituyó por cadena nacional desde Miraflores: “Quiero saludar al nuevo director del SEBIN, siempre en combate, siempre activo”. Permaneció cinco años más en el cargo.
En octubre de 2024 fue reubicado en Petróleos de Venezuela (PDVSA) como intendente de Asuntos Estratégicos. Analistas leyeron el movimiento como un distanciamiento de Diosdado Cabello, figura a la que históricamente había estado vinculado, y como una forma de conservar influencia desde un perfil más bajo.